Xochimilco, Ciudad de México.

Xochimilco, Ciudad de México.

Xochimilco: donde México florece sobre el agua.

Xochimilco no es solo un paseo: es uno de esos lugares que te recuerdan por qué vale tanto la pena conocer nuestro país. Su nombre en náhuatl significa “lugar de la sementera de flores”, y no es para menos. Estos canales son lo que queda del antiguo sistema de chinampas que alimentaba a la gran Tenochtitlan, y hoy son Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Tiempo de traslado

Si van en auto particular, calcúlense entre una hora y hora y media, dependiendo del tráfico. Vale la pena revisar el navegador antes de salir para elegir la mejor ruta hacia los embarcaderos.


Si prefieren el transporte público, la forma más sencilla es tomar la Línea 2 del Metro (la azul) hasta la estación Tasqueña y de ahí transbordar al Tren Ligero hasta el final de la línea, justo en Xochimilco. En total, unos 90 minutos a dos horas.

La experiencia empieza desde que subes a la trajinera, esas barcas de fondo plano decoradas con flores de colores y nombres escritos con letras grandes. A partir de ahí, el canal se convierte en un mundo aparte: mariachis que se acercan a tocar, vendedores que preparan quesadillas y elotes al momento, artesanos con sus piezas, y familias como la tuya disfrutando el día.

Abril es un mes especialmente bonito para visitar: el clima es cálido y todo florece alrededor.

Y si pueden, no se vayan sin pasar por el mercado de plantas y flores de Madreselva, uno de los más grandes de toda América Latina.

Gastronomía

¿Qué comer?
Parte de la magia de Xochimilco es que la comida llega hasta tu trajinera.

Quesadillas de flor de calabaza o huitlacoche, elotes con mayonesa, queso y chile, esquites humeantes... todo recién hecho, todo con sabor a México.


Si quieren explorar más, en los mercados de los alrededores encontrarán mole, barbacoa y pescado frito que no tienen nada que envidiarle a ningún restaurante.

Para la familia, para los amigos, para todos.


Xochimilco tiene algo que pocas experiencias pueden presumir: funciona para todos. Para los niños que van por primera vez, para los abuelos que lo recuerdan de siempre, para los amigos que quieren un plan diferente y para las parejas que buscan algo especial.


El suave movimiento de la trajinera, el aire fresco del canal, la música en vivo y la comida compartida crean ese ambiente que no se puede fabricar: el de estar bien acompañado en un lugar hermoso. Es la alegría de vivir a la mexicana, y Xochimilco la tiene de sobra.