Taxco, Guerrero

Taxco, Guerrero

Escápate a un laberinto de calles empedradas y fachadas blancas que cuelgan de las montañas. Descubre Taxco, el Pueblo Mágico donde la plata se convierte en arte y cada rincón cuenta una historia colonial.

Tiempo de traslado

Desde Ciudad de México:

- Auto Particular: 2.5 - 3 horas (aproximadamente 170 km), tomando la Autopista del Sol (México 95D).

- Transporte Público: 3 - 3.5 horas. Autobuses salen de la Terminal de Autobuses del Sur (Taxqueña) con corridas frecuentes.

 

Taxco es una joya que parece detenida en el tiempo. Este pueblo minero, enclavado en las montañas de Guerrero, te recibe con un paisaje espectacular: miles de casitas blancas con techos de teja roja que trepan por los cerros, todas coronadas por la majestuosa Parroquia de Santa Prisca, una obra maestra del barroco mexicano que te dejará sin aliento. Diciembre es el mes perfecto para visitarlo; el clima es templado y agradable, ideal para perderse en sus callejones sinuosos y descubrir sus secretos.

Lo que hace único a Taxco es su alma de plata. Desde la época colonial, esta ciudad ha sido el corazón de la platería en México. Aquí encontrarás cientos de talleres y tiendas donde los artesanos transforman el metal precioso en joyería y objetos de arte increíbles. Puedes pasar horas admirando su trabajo, aprendiendo sobre las técnicas y por supuesto, llevando a casa un recuerdo único. No te pierdas el Mercado de Plata, un lugar vibrante donde sentirás la energía creativa de la ciudad.

Pero Taxco es más que plata. Es subir en su teleférico para tener una vista panorámica que te robará el aliento, es sentarte en la Plaza Borda a disfrutar de un café mientras observas la vida pasar.  Durante diciembre, el pueblo se viste de fiesta con sutiles decoraciones navideñas, posadas que recorren sus calles y un ambiente cálido y acogedor que te hará sentir como en casa.

Gastronomía

La cocina de Taxco es un festín de sabores guerrerenses que no puedes perderte. El pozole blanco es el rey de la mesa, servido con tostadas doradas y crujientes. El jumiles, esos insectos endémicos de la región, son considerados un manjar para los más aventureros. Prueba también el mole rosa, una creación única de Taxco que combina ingredientes tradicionales con un toque innovador. Los tamales de ceniza, envueltos en hoja de maíz, son perfectos para el desayuno. Y para cerrar con broche de oro, no te vayas sin probar las nieves artesanales de sabores exóticos y los tradicionales dulces de pepita y cacahuate que venden en el mercado.

Visitar Taxco en familia es una lección de historia y arte al aire libre. Caminar por sus calles fomenta la conversación y el descubrimiento conjunto. Es una oportunidad para enseñar a los más jóvenes sobre la historia minera de México y el valor del trabajo artesanal. Además, el ritmo tranquilo del pueblo invita a desconectarse de la rutina y a conectar de verdad, creando recuerdos imborrables mientras exploran juntos uno de los tesoros más brillantes de México.